Mostrar mensagens com a etiqueta literatura. Mostrar todas as mensagens
Mostrar mensagens com a etiqueta literatura. Mostrar todas as mensagens

sexta-feira, 15 de agosto de 2014

Los dioses copulativos



Los dioses antiguos copulaban entre si: Afrodita con Hefesto, su marido, y con Ares, su aguerrido amante, Perséfone estaba liada seis meses al año con su tío Hades, Apolo presidía el coro de las Musas, y supongo que, si no era tonto, sacaba partido de esa posición preeminente y Zeus, a pesar de casado con su hermana Hera, le era infiel todo lo que podía con otras diosas, ninfas, princesas y mozalbetes de buen ver. En India lo de la cópula alcanzó categoría literaria y todas las variedades imaginables de nexos fueron esculpidas en las paredes de sus templos. Los dioses antiguos eran, por lo tanto, dioses copulativos. Lo mismo que los humanos y las humanas, que dedicamos buena parte de nuestra vida a buscar la coyunda, a suspirar por la posibilidad de coyunda, a lamentarnos por la coyunda perdida o a hablar con los amigos de lo bien que coyundea esta, esa o aquel. Vamos, que  los dioses griegos  eran un espejo del comportamiento humano y no tenían problema en mezclarse con nosotros por ver si copulaban.
Pero esos dioses copulativos jugaban con ventaja: eran eternamente ricos, jóvenes y guapos. Tres cosas que en los seres humanos rara vez se dan juntas: cuando uno es joven y guapo suele no tener un duro, y para cuando lo tiene se ha convertido ya en un viejo poco o nada deseable. Además, al no hacerse viejos, no sabían nada de impotencias, menopausias y desganas que suelen traer el peso de los años a los hombres.
Los dioses copulativos no poseían el don de la ubicuidad; podías invocarlos y ellos no hacerte ni caso porque estaban de veraneo en Etiopía, donde acudían a banquetes y en busca del sol, quitándose con ello el moho de los largos y nevados inviernos del monte Olimpo, donde, por otra parte, cada uno tenía su palacio, hábilmente construido por Hefesto.
Al gastar tantas energías en cópulas, viajes y banquetes, los dioses de los griegos no se preocupaban demasiado por los humanos y viceversa. Es verdad que los antiguos eran muy supersticiosos y creían en los dioses, pero la relación estaba establecida desde siempre en base a unas oraciones y unos ritos muy precisos. Entonces uno que quisiese algo de los dioses se dirigía a ellos más o menos así: “Óyeme tú, el del arco de plata (Caso quisiese demandar algo de Apolo), soy Diceópolis, hijo de Jantipo el de Acarnania (Nombre y filiación del suplicante), acuérdate que te he hecho tantos sacrificios, que he colaborado en la construcción de tu templo o que te he levantado una estatua, etc. (Aquí el suplicante menciona todo lo que haya hecho por el dios). Ahora preciso tu ayuda para (Y se pedía lo que fuese), por lo tanto concédemelo”. El toma y daca de toda la vida, el do ut des: yo te he dado antes, dame tú ahora.
Con los dioses posteriores, solitarios, lejanos y con barba, como ya no eran copulativos sino subordinativos, las cosas cambiaron notablemente. Por ejemplo, tú te pasas toda la vida haciendo ayunos, penitencias, confesiones, peregrinaciones, limosnas y otros sacrificios y, a lo mejor, después de muerto, entras por el culo de la aguja que conduce al cielo.
A los dioses griegos no les preocupaba demasiado el futuro de sus administrados. A los nuevos dioses sólo les preocupó justamente eso. Y eso se debió a la falta de cópula, a la soledad y al aburrimiento. Se aburrían solos en el desierto y decidieron observar y controlar la conducta de los hombres y, claro, obtuvieron tanta información que se hicieron omnipotentes, ubicuos y subordinantes.
Y la subordinación a ellos debida tomó matices diferentes porque sus mensajes a los hombres comenzaron a ser condicionales (Si haces A, obtendrás B), concesivos (Aunque hagas A, no obtendrás B), causales (Porque has hecho A, obtienes B), finales (Para conseguir A, tienes que hacer B), consecutivos (Tanto has hecho A, que ahora recibes B) y así todas las modalidades de la subordinación adverbial.
Y claro, el mundo cambió mucho. Porque ahora tenemos que estar siempre pendientes de los que hacemos, decimos o pensamos. Y también de lo que no hacemos, no decimos o no pensamos porque existe el pecado por omisión. ¡Qué perversidad!


segunda-feira, 21 de abril de 2014

Textos para una breve historia de Atenas




1.- LA ATENAS DEL SIGLO II (Pseudo-Dicearco, II-I a.C.)

El camino que conduce a Atenas es agradable, pues discurre entre campos cultivados durante todo el trayecto. La ciudad es seca y no posee un suministro de agua suficiente. Las calles no son más que viejos miserables pasajes, las casas son de ínfima calidad, y entre ellas destacan algunas algo mejores. Al llegar a la ciudad por primera vez, al forastero le resultará difícil creer que esta es la Atenas de la que tanto ha oído hablar. Sin embargo un poco después lo creerá pues el Odeón es el más hermoso de la tierra; el teatro, grande y admirable, es digno también de mención. El templo de Atenea, el llamado Partenón,  que está encima del teatro, es magnífico, digno de visitar y. a los que lo ven, les produce una enorme impresión. El templo de Zeus Olímpico está a medio construir pero es fácil de imaginar por su plano, y habría llegado a ser el más grande si se hubiese rematado. Hay tres gimnasios: la Academia, el Liceo y el Cinosarges, cubiertos de árboles y con abundante césped. Hay escuelas de filósofos de todas partes, fiestas de todas clases, distracciones para el espíritu, muchos lugares de descanso y espectáculos continuos.


2.- EL CRISTIANISMO LLEGA A ATENAS (Lucas, I d.C.)

Mientras Pablo los esperaba en Atenas, se consumía su espíritu viendo la ciudad llena de ídolos. Disputaba en la sinagoga con los judíos y los prosélitos, y cada día en el ágora  con los que le salían al paso. Ciertos filósofos, tanto epicúreos como estoicos, conferenciaban con él, y unos decían. ¿Qué es lo quepropala este charlatán? Otros contestaban: Parece ser predicador de divinidades extranjeras; porque anunciaba a Jesús y la resurrección. Y tomándole, le llevaron al Areópago, diciendo: ¿Podemos saber qué nueva doctrina es esa que enseñas? Pues eso es muy extraño a nuestros oídos; queremos saber qué quieres decir con esas cosas. Todos los atenienses y los forasteros allí domiciliados no se ocupan en otra cosa que en decir y oír la última novedad (…) Cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se echaron a reír, otros dijeron: Te oiremos sobre esto otra vez. Así salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se adhirieron a él y creyeron, entre los cuales estaban Dionisio Areopagita y una mujer de nombre Damaris y otros más.

3.- LA ATENAS BIZANTINA (Sinesio de Cirene, IV-V d.C.)

La Atenas de hoy nada tiene de venerable a no ser los nombres augustos de los lugares, y como la piel de una víctima desollada queda como recuerdo del animal que fue, así desterrada la filosofía queda al viajero admirar la Academia, el Liceo y ¡por Zeus! el Pórtico de las Pinturas, que se ha quedado sin ellas. El procónsul le arrebató los cuadros en los que Polígnoto de Tasos plasmara su arte En  nuestros días el Egipto conquistado alimenta a los vástagos de Hipatia, y Atenas, antiguo hogar de los sabios, ahora te honran los tratantes en miel.

4.- LA ATENAS DE OTÓN (Z. Petsalis-Diomidis, 1963)

En la base de la roca, a los pies de la Acrópolis se entrecruzan estrechas y retorcidas cuestas. Aquí y allá hay escaleras, y unas pocas casitas y casuchas. Las casas nobles con patio, pozo y grandes árboles como moreras y álamos son escasísimas. También las iglesias son modestas, aunque sus candiles nunca se apagaron durante la noche de la esclavitud.
En esta parte habitan los que pocos turcos y anatolios que quedan en medio de ruinas, terraplenes y abundantes piedras. En el bazar –idéntico a los que pueden verse en Turquía- se ve a los tenderos sentado de piernas cruzadas fumando su tsimbuki y delante de él una calleja inundada de barro o de polvo según la época del año. Estos callejones los cubren en verano con lonas que son verdadero harapos remendados, sujetos con cuerdas de una casa a otra todo  lo ancho de la calle para proporcionar fresco y sombra en verano al tendero y a sus clientes, y en invierno contra la lluvia y el frío.
Pero más allá se han abierto nuevas calles, fuera de la ciudad vieja, más allá de la muralla que la ceñía y que los años y los hombres han destruido. Allí se han construido otras calles y casas nuevas, muchas de ellas verdaderos palacios.

5.-  OLIMPIADAS DE 1896 (E. Roidis, 1896)

No se apresuren a catalogarme entre los rumiantes si les hablo del estado de las calles de Atenas. Ni soy un camello ni un orador de discursos fúnebres para que me guste rumiar, pero he pensado que, tras los Juegos Olímpicos, los atenienses, orgullosos de la brillantez de la fiesta,  de la afluencia de tanta gente, de la presencia del rey y los príncipes, de las banderas, de la iluminación, de la música, de la victoria de Luis, se han hecho unos maníacos del deporte, sobre todo en Plaka, donde yo vivo, que se ha convertido en una especie de estadio. A diario corro el riesgo de ser derribado por candidatos a corredores de maratón o de que los lanzadores de disco me rompan la cabeza. Para que se hagan una idea del grado al que ha llegado la manía por competir basta con que les diga que cada tarde a la puesta del sol puede el paseante contemplar orgulloso, cerca del plátano de Plaka y de la Linterna de Diógenes, además de a niños y a jóvenes, también a algunas muchachonas ya mayores levantando pesos, saltando, lanzando discos y corriendo, sin miedo a mostrar el color de las ligas.

6.-  CATÁSTROFE DE ASIA MENOR (Didó Sotiríu, 1959)

Poco a poco comenzaron a brotar aquí y allá, los primeros asentamientos de refugiados. Cada griego de Asia luchaba por conseguir unos metros de tierra y se esforzaba por convertirla en una miniatura de los bienes que había dejado en Oriente. Ellos solos construían sus barracas con adobe y latas de bidones de gas. Lo primero que hacían en colocar macetas en fila y plantar pequeños árboles anémicos. Para estar más cómodos, decían. Para tener un poco de verde. Y racionaban el agua potable para regar los árboles. Encalaban las barracas en las que no cabían estiradas las piernas de toda la familia y echaban añil a la cal para que sus casas pareciesen limpias y azuladas, igual que el nuevo y límpido cielo que los cubría. De noche las mujeres bordaban los visillos para las ventanas y por el día buscaban trabajo en las fábricas y en las casas.


7.- OCUPACIÓN FASCISTA (Costas Tajtsís, 1962)

Tenían que declararnos la guerra los italianos, pensaba yo, para que las cosas se pongan mejor. Y no sólo nuestra vida fue a mejor sino que pasó a ser más verdadera y sincera que nunca e incluso tomó un cariz nunca antes visto. Cada vez que el Estado Mayor anunciaba una victoria en Albania, Atenas se vestía de azul, las calles se llenaban de gente como en tiempo de paz al término de los desfiles, la mitad de los hombres iban uniformados, con nosotros estaban los ingleses, los neozelandeses y los australianos y sus extraños sombreros. Caminabas por las calles del centro y te daba la impresión de estar en carnaval y no en guerra. Como ocurre en estos casos había muchos que se divertían y hacían cosas que nunca se hubiesen atrevido en tiempo de paz. Ya que no sabíamos si íbamos a seguir vivos por mucho tiempo, hala, a vivir que son dos días. Aquellos primeros dos o tres meses, noviembre, diciembre y enero, vivíamos y actuábamos al ritmo de las marchas militares que sin cesar transmitía la radio.


8.- EL NUEVO PIREO (K. Jatziargiris, 1948)

Hace cinco años ahora que un revés dela fortuna me tiró en aquel maldito suburbio. Hoy, felizmente para la sociedad, todas aquellas sucias y ruinosas casas han volado por los aires. Esta es exactamente la expresión. El ayuntamiento del Pireo no las tiró con apaleadoras, las hizo volar con dinamita que es más rápido. En su lugar se abren ahora hermosas calles asfaltadas con hermosos edificios a ambos lados. Paseando hoy por este barrio arreglado es imposible imaginar cómo era antes. Yo, que he vivido antes aquí, contemplo los edificios recién construidos y sin querer mi mente vuelve cinco años atrás. En esta esquina, donde ahora se alza este hermoso edificio de dos plantas, estaba la viaja corrala que me acogió en los días de mi desgracia.


9.- ATENAS LA “FEA” (María Iordanidu, 1981)

Vivimos en la época de los edificios de cemento.
Yo también vivo ahora en un edificio, en un apartamento interior de dos habitaciones en el tercer piso. Interiores les llaman ahora a los apartamentos que dan al patio de luces y no a la calle, pero tampoco el patio de luces se llama ahora así, ahora le llaman patio abierto.
En la mayoría de estos edificios que construyen uno pegado al otro es raro que haya ventanas. En general tienen puertas que dan a balcones, que rodean el edificio y recuerdan a la cubierta de un barco. Así son, cada puerta que da al balcón es una habitación estrecha como un pasillo.


10.- LA BULLICIOSA ATENAS (Menis Kumandareas, 1978)

La estación de Monastiraki estaba de bote en bote. Era la hora de salida de las oficinas y comercios, de los artesanos y de los vendedores de muebles y comercios de moda de la calle Ermú, toda clase de oficios y razas. En medio de esa marabunta era fácil perderse. (La señora Kula) se sentó en un banco de la estación, a la izquierda según se entra, para estar cerca de primer vagón y desde allí dejó vagar la mirada. Viejos edificios de Atenas, de los pocos que habían sobrevivido, muros comidos por la humedad, balcones con barandillas de hierro decoradas con dragones y cisnes y akrokérama rotas en los tejados. Era hermoso mirarlas desde lejos, pero a ella le gustaba más su casa, un tranquilo chalet de dos plantas de los de después de la guerra con jardín en Kifisiá. Los edificios de viviendas de Atenas la ahogaban y las casas viejas la aburrían. Le parecía que había escogido bien al instalarse en un lugar tranquilo y más abierto. La verdad es que cuando Atenas estallaba en festejos y manifestaciones o cuando lanzaban bombas lacrimógenas y levantaban barricadas, había algo que le molestaba en el hecho de vivir apartada y segura con los suyos.


11. SER GRIEGO (Melina Mercuri, 1973)
Ser griego es una soberbia maldición. Para un número sorprendentemente elevado de personas significa que construiste la Acrópolis, que creaste Delfos, el teatro, y que engendraste el concepto de democracia. La verdad es que eres pobre, gran parte de tu pueblo no sabe leer y los raros momentos en que saboreaste la democracia y la independencia fueron realmente borrados por la acción de los protectores extranjeros y de sus cómplices griegos.
Es irritante advertir cuán poco sabe el mundo sobre la historia de Grecia. La mayoría de las personas te hablan como si Pericles hubiese muerto anteayer y como si Esquilo aún continuase escribiendo teatro. Si de pascuas a ramos te encuentras con alguien que sabe que en 1821, después de cuatrocientos años de ocupación turca, los griegos se alzaron contra sus opresores, lo más probable es que ese alguien sea un inglés. Y sucede que lo sabe sólo porque Lord Byron vino a luchar a nuestro lado y escribió hermosos poemas sobre los griegos. 

domingo, 28 de julho de 2013

Ligazón ao blogue ELLENIZO

Xa non está activo, no entanto contén unha morea de recursos e explicacións gramaticais e culturais do grego clásico. Unha ferramenta moi boa. Podes ver o seu enorme contido nas "Etiquetas" que están á esquerda da páxina: http://griegoclasico.blogspot.com.es/.


- Corre, Milú, que empeza a aula de grego!
- E logo poden entrar tamén os cachorros?

sexta-feira, 13 de julho de 2012

Biblioteca grega básica: A Odisea

Las andanzas y aventuras de Odiseo, vividas en el lapso de diez años que duró su regreso al hogar tras una activa participación en la guerra de Troya, conforman la apretada trama, casi novelesca, de uno de los grandes monumentos de nuestro patrimonio intelectual. Probablemente compuesta a fines del siglo VIII a.C., la Odisea nos adentra en un mundo real, el Mediterráneo antiguo, pero repleto de peligros y poblado por seres fabulosos: magas, ninfas, gigantes, monstruos... Los avatares marinos del héroe en esta segunda gran epopeya griega alejan a Odiseo (Ulises desde los romanos) de los escenarios de la épica, para situarlo en un ámbito fantástico, más próximo al mundo maravilloso de los cuentos de misterio. Y ellos se encargan de poner a prueba la astucia y la audacia del protagonista, retratado con sutileza en sus matices, al tiempo que configuran los jalones de un viaje que es paradigma de crecimiento personal.

segunda-feira, 9 de julho de 2012

Biblioteca grega básica: Ática e Megáride

Para viaxares este verán sen te mover da casa, unha exhaustiva descrición -ás veces demasiado pormenorizada- das rexións de Ática e Megáride: monumentos, mitos locais, costumes, etc.


La obra de Pausanias debe ser entendida desde su concepción patriótica. Dicha obra, dividida en diez libros, se conoce globalmente como Descripción de Grecia. El autor griego nos ofrece una serie de lo que modernamente llamaríamos guías de viajes, aunque en ellas no se limita a recitar un monótono catálogo de espacios y monumentos, sino que va mucho más allá. Preocupado por ofrecer textos amenos, Pausanias construye sus páginas con valor literario. Nos ofrece una descripción cuidada de lugares que se ve enirquecida con mitos e historias relacionadas con ellos. En ese contexto se inscribe su libro Ática y Megáride, en el que, siguiendo un itinerario marcado, Pausanias despliega ante nuestros ojos estas dos importantes regiones de la Grecia continental, describiéndolas físicamente, pero también haciéndonos partícipies de su historia y su cultura.
El escritor griego Pausanias vivió en el siglo II d.C., es decir en uno de los momentos de mayor esplendor del dominio romano sobre el Mediterráneo. Ante esta abrumadora evidencia, Pausanias se unió a la corriente de quienes querían contribuir a conservar el alto estatus que la lengua y la cultura griegas aún poseían, pero que empezaban a perder.

quarta-feira, 30 de maio de 2012

Biblioteca grega básica: Os exipcios


Até a campaña de Napoleón a principios do século XIX, Europa non tiña máis datos sobre o antigo Exipto que este libro, o segundo dos nove que conforman as Historias de Heródoto de Halicarnaso, o primeiro historiador europeo. Libro breve e de lectura amena, chea de curiosidades que che sorprenderán como ao propio autor hai máis de 2.500 anos.  Deixo a sinopse da editorial Gredos:

Heródoto fue, además de un gran narrador, un incansable investigador que sentó las bases para el nacimiento de una nueva ciencia, así como las de un género literario. Vivió en el siglo V a.C., un periodo agitado de la historia de Grecia, pero eso no le impidió viajar por todo el Mediterráneo oriental para conocer las civilizaciones que lo habitaban. Una de las que más le interesó fue la del antiguo Egipto, un pueblo que dependía del gran Nilo y que desarrolló una deslumbrante cultura cuyo atractivo le sedujo de inmediato. Tras una descripción geográfica del país vertebrado por el Nilo y un análisis de las costumbres y tradiciones egipcias elaborado a partir de lo que vio con sus propios ojos, el historiador de Halicarnaso se adentra en la historia de Egipto desde su origen y sus primeros gobernantes hasta llegar a las puertas de la invasión persa impulsada por Cambises, pasando por la relación del país con el ciclo troyano o la construcción de las majestuosas pirámides de los faraones.

domingo, 20 de maio de 2012

Historias de Grecia

Canta razón segue a ter Melina Mercuri corenta anos despois: Grecia segue a estar en mans de potencias estranxeiras. Na altura da súa independencia (1830) eran Rusia, Inglaterra e Francia, durante a Segunda Guerra Mundial foi ocupada pola Alemaña nazi, agora chámanse Fondo Monetario Internacional, Débeda Soberana, etc. Unha nación chamada á resistencia desde que existe. E diso xa vai para 3.000 anos. Tede por seguro que continuará a existir.

   Ser griego es una soberbia maldición. Para un número sorprendentemente elevado de personas significa que construiste personalmente la Acrópolis, que creaste Delfos, el teatro, y que engendraste el concepto de democracia. La verdad es que eres pobre, gran parte de tu pueblo no sabe leer y los raros momentos en que saboreaste la democracia y la independencia fueron rápidamente borrados por la acción de los protectores extranjeros y de sus cómplices griegos.
   Es irritante advertir cuán poco sabe el mundo sobre la historia de Grecia. La mayoría de las personas te hablan como si Pericles hubiese muerto anteayer y como si Esquilo aún continuase escribiendo teatro. Si de pascuas a ramos te encuentras con alguien que sabe que en 1821, después de cuatrocientos años de ocupación turca, los griegos se alzaron contra sus opresores, lo más probable es que ese alguien sea un inglés. Y sucede que lo sabe sólo porque Lord Byron vino a luchar a nuestro lado y escribió hermosos poemas sobre los griegos.
   Después de seis años de terrible lucha, el turco fue abatido y Grecia fue libre. ¿Libre? Se trata de un eufemismo. Porque entonces se estableció una regla que aún subsiste. La del poder protector.
MELINA MERCURI, Nací griega II.
Traducción de Ángela Pérez. Círculo de Lectores, 1973

domingo, 13 de maio de 2012

Seféris e Mercuri, un poema a Grecia

Tradución francesa dun poema de Giórgos Seféris (Nóbel de Literatura en 1963), recitado magnificamente pola actriz, cantora e Ministra da Cultura Melina Mercuri (1920-1994). O poema, cuxa título sería: "Viaxe aonde for, Grecia féreme", percorre a paisaxe grega e os seus mitos. O texto francés e o orixinal grego poden verse debaixo do vídeo. Percorre coa voz e a música o monte Pílio e os seus Centauros, Santorini, Micenas, Spetses, Poros, as prazas de Atenas ou o porto do Pireo, as imaxes van coas palabras. Simplemente fantástico. Mostra diso, as imaxes de Grecia con que acaba: cortinado de montañas, arquipélago, granito espido, o barco que avanza chámase Agonía.

quinta-feira, 10 de maio de 2012

Biblioteca grega básica: O burro de ouro

Novela romana, escrita orixinalmente en latín. No entanto gran parte das aventuras de Lucio transcorren en Grecia, concretamente na rexión de Tesalia, famosa polas súas meigas e feiticeiras... O século II d.C. é un século de fusión: gregos e romanos, exipcios, sirios, etc..., en definitiva, o mundo greco-romano. Aqui deixo a sinopse da propia editorial:

La movida y divertida historia de la transformación en asno de Lucio, un joven y acaudalado comerciante corintio, y los trances que padece hasta recobrar su forma humana constituyen el hilo argumental de El asno de oro. La novela, única muestra íntegra que poseemos de este género tardío en la literatura romana, fue compuesta en el período de madurez de su autor, Lucio Apuleyo (Madaura, norte de África, siglo II d.C.). Además de la peripecia desencadenada por la metamorfosis inicial, esta obra abierta incluye multitud de relatos insertos, en los que el elemento maravilloso, reflejo de la afición personal del autor por la magia y los cultos mistéricos (piénsese en la célebre fábula de Cupido y Psique, o en la intervención milagrosa al final de la obra de la diosa Isis, que precipita el desenlace), se hilvana con la crueldad, el escándalo e incluso el sexo explícito. Apuleyo vincula la trama de su novela a determinadas creencias mágicas y orientales muy en boga en su tiempo, si bien lo que más interesa al lector es su arte de narrador, sus dotes de observación y su capacidad retratista de una época.

terça-feira, 8 de maio de 2012

Misoxinia grega: Semónides de Amorgos

A animadversión contra as mulleres é frecuente na historia da Literatura desde o comezo, pensemos na Eva bíblica, na Pandora hesiódica ou nos monstros míticos (Esfinxe, Medusa, Sereas, etc.), fonte de todas as desgrazas para os homes. Na Literatura Grega destaca o poema seguinte, unha aguda sátira ou iambo contra o carácter e comportamento feminino. O autor establece categorías de muller segundo o animal do que procede cada tipo e só unha é vista de xeito positivo. Le e saberás cal é o único tipo de muller aceptable para o poeta.  

YAMBO DE LAS MUJERES
(Semónides de Amorgos)

De modo diverso la divinidad hizo el talante de la mujer
desde un comienzo. A la una la sacó de la híspida cerda:
en su casa está todo mugriento por el fango,
en desorden y rodando por los suelos.
Y ella sin lavarse y con vestidos sucios,
revolcándose en estiércol se hincha de grasa.
A otra la hizo Dios de la perversa zorra,
una mujer que lo sabe todo. No se le escapa
inadvertido nada de lo malo ni de lo bueno.
De las mismas cosas muchas veces dice que una es mala,
y otras que es buena. Tiene un humor diverso en cada caso.
Otra, de la perra salió; gruñona e impulsiva,
que pretende oírlo todo, sabérselo todo,
y va por todas partes fisgando y vagando
y ladra de continuo, aun sin ver nadie.
No la puede contener su marido, por más que la amenace,
ni aunque, irritado, le parte los dientes a pedradas,
ni tampoco hablándole con ternura,
ni siquiera cuando está sentada con extraños;
sino que mantiene sin pausa su irrestañable ladrar.
A otra la moldearon los Olímpicos del barro,
y la dieron al hombre como algo tarado. Porque ni el mal
ni el bien conoce una mujer de esa clase.
De las labores sólo sabe una: comer.
Ni siquiera cuando Dios envía un mal invierno,
por más que tirite de frío, acerca su banqueta al fuego.
Otra vino del mar. Ésta presenta dos aspectos.
Un día ríe y está radiante de gozo.
Cualquiera de fuera que la ve en su hogar la elogia:
No hay otra mujer más agradable que ésta
ni más hermosa en toda la tierra.
Al otro día está insoportable y no deja que la vean
ni que se acerque nadie; sino que está enloquecida
e inabordable entonces, como una perra con cachorros.
Es áspera con todos y motivo de disgusto
resulta tanto a enemigos como a íntimos.
Como el mar que muchas veces sereno
y sin peligro se presenta, alegría grande a los marinos,
en época de verano, y muchas veces enloquece
revolviéndose en olas de sordo retumbar.
A éste es a lo que más se parece tal mujer
en su carácter: al mar que es de índole inestable.
Otra procede del asno apaleado y gris,
que a duras penas por la fuerza y tras los gritos
se resigna a todo y trabaja con esfuerzo
en lo que sea. Mientras tanto come en el establo
toda la noche y todo el día, y come ante el hogar.
Sin embargo, cuando se trata del acto sexual,
acepta sin más a cualquiera que venga.
Y otra es de la comadreja, un linaje triste y ruin.
Pues ésta no posee nada hermoso ni atractivo,
nada que cause placer o amor despierte.
Está que desvaría por la unión de Afrodita,
pero al hombre que la posee le da náuseas.
Con sus hurtos causa muchos daños a sus vecinos,
y a menudo devora ofrendas destinadas al culto.
A otra la engendró una yegua linda de larga melena.
Ésta evita los trabajos serviles y la fatiga,
y no quiere tocar el mortero ni el cedazo
levanta ni la basura saca fuera de su casa,
ni siquiera se sienta junto al hogar para evitar
el hollín. Por necesidad se busca un buen marido.
Cada día se lava la suciedad hasta dos veces,
e incluso tres, y se unta de perfumes.
Siempre lleva su cabello bien peinado,
y cardado y adornado con flores.
Un bello espectáculo es una mujer así
para los demás, para su marido una desgracia,
de los que regocijan su ánimo con tales seres.
Otra viene de la mona. Ésta es, sin duda,
la mayor calamidad que Zeus dio a los hombres.
Es feísima de cara. Semejante mujer va por el pueblo
como objeto de risa para toda la gente.
Corta de cuello, apenas puede moverlo,
va sin trasero, brazos y piernas secos como palos.
¡Infeliz, quienquiera que tal fealdad abrace!
Todos los trucos y las trampas sabe
como un mono y no le preocupa el ridículo.
No quiere hacer bien a ninguno, sino que lo que mira
y de lo que todo el día delibera es justo esto:
cómo causar a cualquiera el mayor mal posible.
A otra la sacaron de la abeja. ¡Afortunado quien la tiene!
Pues es la única a la que no alcanza el reproche,
y en sus manos florece y aumenta la hacienda.
Querida envejece junto a su amante esposo
y cría una familia hermosa y renombrada.
Y se hace muy ilustre entre todas las mujeres,
y en torno suyo se derrama una gracia divina.
Y no le gusta sentarse con otras mujeres
cuando se cuentan historias de amoríos.

Tales son las mejores y más prudentes
mujeres que Zeus a los hombres depara.
Y las demás, todas ellas existen por un truco
de Zeus, y así permanecen junto a los hombres.
Pues éste es el mayor mal que Zeus creó:
las mujeres. Incluso si parecen ser de algún provecho,
resultan, para el marido sobre todo, un daño.
Pues no pasa tranquilo nunca un día entero
todo aquel que con mujer convive,
y no va a rechazar rápidamente de su casa al hambre,
odioso compañero del hogar, dios de mal temple.
Cuando piensa un hombre gozar de mejor ánimo
en su hogar, por gracia de los dioses o fortuna humana,
encuentra ella un reproche y se arma para la batalla.
Pues donde hay mujer no puede recibirse con agrado
ni siquiera a un huésped que acude a la casa.
La que parece, en efecto, que es la más sensata,
Ésa resulta ser la que más ofende a su marido,
y mientras anda él de pasmarote, sus vecinos
se ríen a su costa, viendo cuánto se equivoca.

Cada uno hará elogios recordando a su propia
mujer, y censuras cuando evoque a la de otro.
¡Y no advertimos que es igual nuestro destino!
Porque éste es el mayor mal que Zeus creó,
y nos lo echó en torno como una argolla irrompible,
desde la época aquella en que Hades acogiera
a los que por causa de una mujer se hicieron guerra (1).

Trad. de C. García Gual

(1) Helena de Troia

segunda-feira, 7 de maio de 2012

Biblioteca grega básica: Dafnis e Cloe

Co título de Biblioteca grega básica, desde este blogue quero comentar e recomendar semanalmente algunhas lecturas de obras clásicas da Literatura grega, nun tempo en que a lista de lecturas obrigatorias anda un bocado dispersa e confundida. A ver se nos centramos e nos paramos no realmente importante.
En xeral recomendo edicións en castellano (en galego hai moi poucas, son caras e non sempre boas) da Biblioteca Básica Gredos (BBG), cuxos prezos van dos 12 aos 15 euros por libro. Estes títulos poden ser facilmente encontrados nunha biblioteca pública minimamemte dotada, mesmo noutras edicións. Aquí deixo a ligazón da BBG para que botedes un ollo aos títulos, se vos apetece:


O libro de hoxe é Dafnis e Cloe de Longo, unha novela do séc. II a.C. que narra o amor de dous pastores no medio dunha natureza idílica cunha dose xusta de erotismo.

segunda-feira, 30 de abril de 2012

Lecturas: un poema a Grecia e á lingua grega

G. Tsarujis, As catro estacións (1969)

Do poeta Odiseas Elitis, premio Nobel de Literatura en 1979, un poema do libro Το Άξιον Εστί, no que canta á lingua grega e a Grecia, dándonos datos da identidade helénica: lingua, relixión ortodoxa, patria, e do mundo tradicional: o mar, os mitos, a familia, a produción de aceite e viño, a celebración da Pascua, en definitiva, a Grecia eterna.

Me dieron la lengua griega
la casa pobre en las playas de Homero.
Mi lengua mi única preocupación en las playas de Homero.

Allí sargos y percas
verbos  azotados por el viento
verdes corrientes en el azul
cuando vi encenderse en mis entrañas
esponjas, medusas
con las primeras palabras de las Sirenas
sonrosadas conchas con posprimeros y negros estremecimientos.
Mi única preocupación mi lengua con los primeros y negros estremecimientos.

Allí granadas y membrillos
dioses  morenos, tíos y primos
vaciando el aceite en enormes tinajas
y brisas del barranco exhalando perfumes
de mimbre y de lentisco
de esparto y jengibre
con los primeros gorjeos de los pinzones
               dulces salmodias con los Primerísimos Gloria a Ti.
¡Mi única preocupación mi lengua, con los primerísimos Gloria a Ti!

               Allí laureles y palmas
incensario e incienso
               que bendicen las luchas y los mosquetones.
En el suelo preparado con el mantel de viñedos
aroma de cordero asado, entrechocar de huevos de Pascua y Cristo Resucitado,
               con las primeras salvas de los Griegos
amores secretos con las primeras palabras del Himno
¡Mi único cuidado mi lengua, con las primeras palabras del Himno!